Sobre la revolución rusa (I)

22 de enero de 2010

Sobre la revolución rusa se han escrito centenares, si no miles, de libros. Desde los puramente apologéticos hasta los cargados de moralismo que atribuyen su trágica deriva a la maldad de quienes se pusieron a su frente, pasando por investigaciones serias y bien documentadas. Parecía difícil que se pudiera decir algo más sobre unos acontecimientos que marcarían a todo el siglo XX. Pero después de leer las mil páginas de La revolución rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo del historiador inglés Orlando Figes, hay que concluir que aún quedaba mucho por decirse. El historiador Eric Hobsbawn no dudó en afirmar que se trata del mejor libro escrito hasta ahora sobre la revolución rusa. Lee el resto de esta entrada »

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Sobre la revolución rusa (II)

21 de enero de 2010

En oposición a la versión que pretende que el curso indeseable de la revolución rusa se inició tras la muerte de Lenin, y que hasta esa fecha las nuevas autoridades no se apartaron, salvo en asuntos menores, de su promesa emancipatoria y redentora, Orlando Figes suministra en su La revolución rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo sobradas pruebas de que las cosas no ocurrieron de ese modo. Lee el resto de esta entrada »


Cambio climático

13 de enero de 2010

Con excepción de los jeques petroleros, casi nadie cuestiona ya las evidencias científicas que indican que las actividades humanas están produciendo un cambio climático con consecuencias catastróficas para la economía, la salud humana y la biodiversidad del planeta. A diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos, en éste las previsiones apocalípticas parecen estar plenamente justificadas. Lee el resto de esta entrada »


Vagos y mal entretenidos

5 de enero de 2010

Detener a vagos y personas ociosas, para darles empleo útil (…). En la clase de vagos son comprehendidos todos los que viven ociosos sin destinarse a la labranza o a los oficios, careciendo de rentas de que vivir, o que andan mal entretenidos en juegos, tabernas y paseos, sin conocérseles aplicación alguna; o los que, habiéndola tenido, la abandonan enteramente, dedicándose a la vida ociosa, o a ocupaciones equivalentes a ella”. (Real Ordenanza de mayo de 1775) Lee el resto de esta entrada »