Vagos y mal entretenidos

Detener a vagos y personas ociosas, para darles empleo útil (…). En la clase de vagos son comprehendidos todos los que viven ociosos sin destinarse a la labranza o a los oficios, careciendo de rentas de que vivir, o que andan mal entretenidos en juegos, tabernas y paseos, sin conocérseles aplicación alguna; o los que, habiéndola tenido, la abandonan enteramente, dedicándose a la vida ociosa, o a ocupaciones equivalentes a ella”. (Real Ordenanza de mayo de 1775)

Para contener en su principio los delitos y males que resultan de la vida vaga y ociosa, se ha mandado detener en la cárcel a quienes frecuenten casas de juego, guaraperías y otros sitios en que se acostumbran juntar los vagos, ociosos y mal entretenidos y fomentan recíprocamente los vicios (…), también a los que anden en la calle de noche”. (Carta de la Audiencia de Caracas al rey, 12 de setiembre de 1788)

Se prohíben los juegos y rifas públicos o secretos, sin expresa licencia, las peleas de gallos, pararse de noche en las esquinas con ningún pretexto, ni el de conversación”. (Fragmento de un bando de las autoridades del Virreinato de Nueva Granada, 1740)

El Gefe de Policía y todos sus dependientes, tanto en la ciudad como en la campaña, quedan especialmente encargados de apoderarse de los vagos, cualquiera sea la clase a que pertenezcan” (…). “Los vagos aprehendidos serán destinados inmediatamente al servicio militar, por un término doble al prefijado en los enganchamientos voluntarios”. (Decreto del gobernador de la Prov. de Buenos Aires, Martín Rodríguez, 18 de abril de 1822)

Art. 44.- Son vagos todos los individuos que, sin tener una propiedad, profesión, arte u oficio de que vivan honradamente, tampoco se hallen conchabados en la forma prescripta por este Reglamento.

Art. 47.- Son mal entretenidos los que sin poseer bienes, ni ejercer algún arte, oficio o industria, no manifiestan otra ocupación que la de frecuentar los cafés, las tabernas, y los lugares sospechosos, contrayéndose únicamente al juego, a la bebida y a otros actos de disipación y mala vida.

Art. 50.- Aprehendidos que fueren los vagos y mal entretenidos, el Intendente de Policía (…)hará comparecer a aquél a su presencia; le hará los cargos convenientes sobre el género de vida que lleva, y no encontrando sus descargos satisfactorios, ni que tratare tampoco de justificarse, lo declarará tal. (Reglamento Policial de la Provincia de Salta, Noviembre de 1856)

La identificación y el castigo de los llamados vagos y mal entretenidos en la colonia y en la América recién independizada han desaparecido (casi) de los ordenamientos jurídicos de esta parte del mundo. Sin embargo, una reciente razzia en Punta del Este, una plaza representativa si las hay de la modernidad líquida, que dijera Zygmunt Bauman, evoca las maneras de aquellas épocas.

Si los vagos y mal entretenidos de los siglos XVIII y XIX eran obligados a trabajar en la creencia de que esa actividad les devolvería la virtud moral, sus pares posmodernos son vigilados y castigados aparentemente por perturbar el ocio de terceros.

Amparada en la vigencia de una ley de “Vagancia, mendicidad y estados afines” (!!) de 1941, una jueza del departamento de Maldonado decidió expulsar de nuestro más exclusivo balneario a 28 personas durante el último mes de 2009 por carecer de domicilio fijo, trabajo conocido o deambular por las calles. El jefe de Policía del departamento calificó esas operaciones de “intervenciones”, no de detenciones. Hay que decir que ninguna de esas personas fue “intervenida” en flagrante delito ni a ninguna se la acusó de violar la ley, que son las únicas razones por las que se puede detener a un ciudadano. Las autoridades alegan que la mitad de esos mal entretenidos tenía antecedentes penales, lo que quiere decir simplemente eso, que alguna vez delinquieron. Pero en este país no es delito tener antecedentes penales. Sólo tres de ellas eran buscadas por la justicia.

El jefe policial explicó que una de esas personas fue expulsada del departamento porque, en el colmo de su vagancia y malentretenimiento, se encontraba en el “abandono total” y –presten atención, nihilistas y escépticos de todos los países– “no le importaba nada de nada”. Asunto complicado este de detener y expulsar a una persona de un lugar alegando que ya “nada de nada” le importa. No parece que estuviera claro en estos procedimientos, como debería estarlo en toda democracia, la frontera entre delito y “desviación moral” (o mera holgazanería…o estados afines). Uno suponía que, salvo en las teocracias, esas aguas estaban definitivamente separadas.

Debería preocupar, pues, la violación del artículo 7º de la Constitución que supone la actuación de la justicia y la Policía de Maldonado. Ese artículo afirma que “los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad (que se supone incluye la libertad de circular por todo el territorio nacional), seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecen por razones de interés general”.

Y el artículo 10 dice que “ningún habitante de la República será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”. Y no existe, por lo que sé, ninguna disposición en este país que obligue a nadie a tener domicilio fijo y trabajo conocido o que le prohíba deambular por las calles y, mucho menos, mostrar indiferencia por las cosas de este mundo.

Con todo, la caprichosa aplicación de las leyes que puede percibirse en este caso no debería preocupar únicamente a los espíritus leguleyos o puntillosos, porque los desplazamientos forzosos de Punta del Este remiten a un asunto de gran actualidad en tiempos globales: ¿la política debe subordinarse a los imperativos de la economía? Porque es muy significativo a este respecto que el rigor de las autoridades sólo se aplique en Punta del Este, no en Cerro Chato, por ejemplo, o en Cardona. Lo es también el motivo que se esgrime para justificar esas operaciones poco ortodoxas: la tranquilidad de los turistas. Ya había ocurrido algo semejante hace algunos años, cuando se prohibió allí una manifestación de la central sindical. De modo que cabría formular las mismas preguntas que muchos se formularon entonces: ¿en Punta del Este no rigen los mismos derechos que en el resto del territorio de la República?, ¿el derecho de manifestación y a circular libremente no están en vigor en ese balneario?

Se sabe que el turismo es una de las industrias más prósperas de este país, destino de muchas inversiones extranjeras, fuente de miles de empleos e incalculables ingresos. Precisamente cuando hay en juego intereses de esa magnitud es cuando más precisamos de la democracia. Es más, la salud de una democracia debería calibrarse en contextos de conflicto. Por ejemplo, cuando, como en este caso, chocan la razón económica y la razón democrática. Mal encaminados vamos si aceptamos que se salten a la torera algunos derechos para no entorpecer las actividades económicas, evitar que algún turista se lleve una “mala” impresión o seducir a un potencial inversor.

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4 Responses to Vagos y mal entretenidos

  1. Servando dice:

    Que la cosa no está nada clara lo demuestra que la Policía de Rocha (concretamente en La Paloma) se negó a emplear los mismos procedimientos que la de Maldonado. Se ve que no están muy convencidos de la legalidad de ese tipo de “intervenciones”.

  2. Arnaldo Mariano dice:

    Que la libertad es libre es cosa buena. Aca en Nueva Zelanda, en Wellington pa mas datos, anda un senior vestido con unos trapos blancos, de larga barba, a veces casi desnudo, con pinta de guru indio, al que generalmente se lo ve sentado en pose de faquir. Es que es casi un icono de la ciudad. A veces se le va la mano, ofende el buen gusto y lo guardan unas horas no mas. Se dice que es para que no se enferme porque hace un frio del c… y el tipo anda en cueros.

    En Mvdeo hay mas de uno de estos buenos seniores que andan por la vida a piachere sin importarles nada de nada y sin molestar a nadie. Pero el que se junte un grupo de un par de decenas en el mismo lugar es indicacion de que estamos posiblemente ante un fenomeno diferente. La organizacion social es una obra en proceso, pero mal o bien tenemos un conjunto de reglas de juego para evitar caer en la ley de la selva. El individualismo a ultranza y la libertad irrestricta me parece a mi que debes ser muy penosas. Prefiero ceder un poquito de libertad que hayan reglas de juego para la convivencia. Claro que cuanto es un poquito es todo un tema. La clave del asunto tal vez.

    Sus articulos JB son provocativos y bien escritos. Pero parecen tener cierta tendencia, y frecuencia, hacia la condena moral y la critica de la autoridad. Y los sesgos le hacen perder fuerza al mensaje.

    Que haria usted con una banda de pelot… a quienes se les ocurra sentarse todos los dias, y pasarse horas, en el murito o en la puerta de su casa; asumiendo digamos un rango de conductas posibles, desde silenciosos, amables, y bien olientes en un extremo hasta el extremo opuesto? Que harian los vecinos, asumiendo que los tipos les joden, si la autoridad publica no hace nada?

    Es su Blog al fin de cuentas. Y el titulo Dudas Razonables no es casual y a la vista de sus articulos le queda de medida. Usted me dira, “no es es lo mio, que otros en sus Blogs se ocupen de la practicalidad” y yo tendre que contestarle “ta bien”.

    Pero para mi paladar, una pisca de realismo y constructividad le daria mejor gusto al guiso. Claro lo hace mas dificil de cocinar. Encontrar el equilibrio justo es complicado pero no hacer un esfuerzo puede parecer irresponsable.

    que tenga un buen dia

  3. Pablo Azzarini dice:

    Me gustaron las referencias históricas. El mundo gira y algunas cosas quedan quietas para siempre, parece.
    Los que están dentro, bien; los que no se integran a la orgánica, lejos.
    Claro, todos, quien más quien menos, tenemos un nazi adentro que asoma según las circunstancias. Pero dadas las numerosas estrategias de supervivencia que encuentran los individuos, ¿quién determina cuáles son válidas y cuáles no, si no violan la ley? Si hay cuidacoches o flacos limpiando parabrisas que meten la pesada, bueno, será cuestión de encararlos. Pero eso es un trabajo de cada uno y no de la policía, a no ser que te metan un corte en la garganta por unas monedas (nunca vi algo así, al menos en Montevideo).
    Ahora, este viaje de crear una zona de exclusión de “sujetos indeseables” es simplemente vender una imagen trucha de Uruguay. Deberían recordar, sus impulsores, que la mentira tiene patas cortas.

  4. Pajaro dice:

    ¿y como se atreve a disfrutar de Punta del Este este hippie sucio…? La felicidad solo es para gente que porduce y consume…
    Por favor saquen de mi vista a estos tipos que con tanto tiempo libre quizas en un descuido, cuando me fui al super, se tiran un polvito con mi jermu…

    Como me gustaria que se llenen de roñosos, vagos y malentretenidos, todos los balnarios paquetes del mundo…

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