Asuntos internos

Manifestar preocupación por las pésimas condiciones de detención de los presos y denunciar la violación de los derechos humanos en cualquier otro país que no sea el propio viola el principio de no intervención y el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Tal es la doctrina estrenada esta semana por los senadores del Frente Amplio.

Hace tres días la bancada oficialista en el Senado hizo naufragar con su mayoría absoluta un proyecto de declaración en la que se manifestaba una tímida preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba tras la muerte del preso político Orlando Zapata, fallecido después de 85 días de huelga de hambre en protesta por las deplorables condiciones de detención en aquel país. Nada que sorprenda, salvo el insólito motivo esgrimido por el senador Alberto Couriel para oponerse al proyecto: “Todos tenemos congoja por la muerte de Zapata y estamos dispuestos a hacer cualquier declaración para manifestarlo, pero no sobre el régimen cubano; hay que respetar la autodeterminación de los pueblos y el principio de no intervención“, afirmó.

Ya sabíamos que la razón de Estado, en particular la de uno tan insignificante y vulnerable como el uruguayo, podía conducir a estos extremos. Así como en su momento la cancillería uruguaya mantuvo un piadoso silencio a la hora de condenar el escándalo de los detenidos en la base de Guantánamo, la prudencia vuelve a recomendar ahora similar mutismo respecto de la muerte de Orlando Zapata.

Lo que no sabíamos era que algunos senadores disponían de una imaginación tan frondosa para justificar sus posturas políticas. De aceptarse el argumento de Couriel, deberíamos habernos opuesto a todas las campañas realizadas desde el exterior contra las violaciones de los derechos humanos en este país y en todos aquellos que padecieron dictaduras en las últimas décadas. De haberlo sabido antes habría que haber renunciando (y seguir renunciando) a pedir la solidaridad internacional para terminar con las tiranías, habría que haberse opuesto a que Pinochet fuera juzgado en Londres, a que las organizaciones de derechos humanos denuncien la existencia de presos de conciencia y a que Amnistía Internacional meta sus narices donde no le corresponde. Ahora sabemos que, salvo que se hagan de fronteras para dentro, todas las denuncias de torturas, desapariciones, prisiones arbitrarias y recortes de las libertades pasados, presentes y futuros constituyen una intervención inaceptable en los asuntos internos de otros países.

La pregunta que habría que formularle a los senadores del Frente Amplio es si creen realmente que el respeto o la violación de los derechos humanos son un “asunto interno” de cada país. Más aún: ¿qué es “un asunto interno” en esta era global? Parece un chiste que tan luego la izquierda de este país alegue el principio de no intervención para evitar pronunciarse sobre la muerte de un prisionero político.

Cuando asistimos a los primeros, y tímidos, pasos de la política para ponerse a la altura de una economía y una sociedad cada vez más globalizadas y superar un rezago que la condena a la impotencia, precisamente en este momento, escuchamos los gritos de una izquierda nostálgica del tiempo de las soberanías nacionales: “¡que cada cual atienda su juego!”, “¡que nadie se meta en nuestros asuntos que nosotros no nos meteremos en los de los demás!”. He aquí una retórica de otro tiempo.

Uno pensaba que el progreso de la legislación penal internacional en materia de derechos humanos era precisamente eso, un progreso; que al menos en ese terreno nos encaminábamos hacia una política supranacional que contribuiría, que ya está contribuyendo, a proteger más eficazmente los derechos y la democracia en general. Una política supranacional que es la única capaz de tener algún éxito frente a unas fuerzas que se desentienden de la lógica democrática y para las que las soberanías nacionales no suponen ningún dique de contención. Sin embargo, para la bancada de senadores del Frente Amplio, la internacionalización de la defensa de los derechos ciudadanos y la democracia violaría un derecho y representaría, por ende, un retroceso. Bueno, no siempre. Si hay que condenar el golpe en Honduras, se puede hacer una excepción. Al parecer, la doctrina de la no intervención rige únicamente cuando se trata de Cuba.

Podemos limitarnos a señalar esta flagrante incongruencia. Pero también podemos dar un paso más e interrogarnos acerca del alcance de la idea misma de la autodeterminación nacional. Se me ocurre que deberíamos preguntarnos si ese sacralizado principio aún tiene sentido, si expresa cabalmente el actual desorden del mundo o si forma parte de una retórica obsoleta que sobrevivió al tiempo que le dio su sentido. Tengo mis serias dudas al respecto.

Las ideas de autodeterminación y no intervención emanan de, y están estrechamente vinculadas a, la de la soberanía de los Estados nacionales sobre un determinado territorio. Quienes se autodeterminarían serían aquellos que habitan unos espacios definidos por fronteras físicas y legales precisas, que los protegerían de determinaciones e intervenciones provenientes de fuera de esas fronteras. Se me ocurre que es esta descripción la que ya no da cuenta de cómo funcionan las cosas.

El espacio en el sentido físico ha perdido relevancia, la actividad económica se ha deslocalizado, las nuevas tecnologías de la comunicación y el transporte han pulverizado la noción de distancia y, por ende, las de lejanía y cercanía, hasta el extremo de que muchas veces ya no es necesaria la presencia física para que haya interacción entre agentes y se pueda hablar de determinaciones de unos por otros, los fenómenos que determinan nuestra vida no son únicamente aquellos que ocurren dentro de unas fronteras que han perdido su valor como barrera y protección frente a unos poderes que, con propiedad, podemos definir como extraterritoriales. Con su metáfora de la liquidez, Zygmunt Bauman fue quien mejor ilustró la diferencia entre un mundo en el que la riqueza y el poder eran asuntos sólidos, pesados, inmóviles y dependientes del territorio que ocupaban y otro, líquido, el actual, en el que el espacio ya no es un obstáculo absoluto para sus movimientos. Lo local no ha desaparecido por cierto, seguimos dependiendo de nuestro entorno más inmediato, pero ha dejado de ser un sistema cerrado; nuestra experiencia de vida indica que ya no dependemos sólo ni principalmente de nuestro entorno inmediato como fuente de información, trabajo, experiencia y seguridad; podemos entendernos con quienes tenemos algo en común más allá de unas fronteras cada vez más difusas y de unas lejanías cada vez más cercanas. Daniel Innerarity sostiene que lo global es precisamente aquello “que no deja nada fuera de sí, lo que contiene todo, vincula e integra de manera que no queda nada suelto, aislado, independiente, perdido o protegido, a salvo o condenado, en su exterior”. El ‘resto del mundo’ es una ficción o una manera de hablar cuando no queda nada que no forme parte de nuestro mundo común e interdependiente. Los grandes problemas contemporáneos son globales: desde los riesgos ambientales, hasta la pobreza, las enfermedades epidémicas, la proliferación nuclear y la carrera armamentista, pasando por los movimientos migratorios, las inciertas consecuencias de la aplicación de algunas tecnologías y la desterritorialización de la actividad económica, en particular la dinámica de los mercados financieros cuyos imprevisibles espasmos cíclicos pueden arruinar la economía de cualquier país. Es ilusorio pretender enfrentarlos con las viejas estrategias espaciales, es decir con la erección de barreras legales o militares en el perímetro de un territorio o su reenvío a un “otro lado” inexistente. La invocación de la autodeterminación de los pueblos es otro de esos recursos obsoletos.

El único que no invocó razones tan inciertas como la no intervención fue el senador comunista Eduardo Lorier. Es que Lorier no se anda con chiquitas y dice cosas que sus compañeros de bancada ya no son capaces de defender (al menos en público): que Cuba es una democracia socialista, donde reina la auténtica libertad, donde no hay presos políticos ni, por ende, motivos que justifiquen que el Senado de este país pierda el tiempo con un vulgar huelguista de hambre que quiso dejarse morir para dañar la imagen de la revolución.

Tampoco faltó en el discurso de Lorier el argumento favorito de los que carecen de argumentos. Preguntó “a los que están tan preocupados por Cuba”, por qué “no se pronuncian cuando caen bombas sobre Afganistán”. Como todos los defensores del régimen, cada vez que se habla de Cuba, Lorier intenta que no se hable de Cuba, se va por la tangente y empieza a recordarnos todos los males del mundo.

Sospecho que la bancada oficialista corre el riesgo de volver a incurrir en este tipo de incoherencias mientras siga observando el mundo con los ojos de la Guerra Fría y, por descontado, mientras siga considerando tabú criticar al régimen castrista.

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15 Responses to Asuntos internos

  1. Coco, tengo entendido que existe jurisprudencia supranacional en el tema DDHH, que está por encima de la ley nacional al haberse suscrito un país y que el propio Estado uruguayo tiene problemas para justificar, aún con plebiscito, la ley de caducidad. Qué puede alegar uno con cola de paja de lo que hace el otro? Lo que me parece rayano en lo indigno es la justificación de estos senadores para las decisiones que a veces están en la obligación de tomar. Me recuerdan algunas declaraciones que hacían los ministros durante el gobierno cívico-militar, que por lo menos si uno de ellos decía: “no tengo conocimiento”, parecía más sincero. Con estas declaraciones es obvio que los que no tenemos conocimiento somos nosotros, el pueblo liso y llano.
    Asocio libremente a lo que dijo Mujica al inicio de su discurso de toma de mando, respecto a los túneles herméticos que atravesarán los distintos gobiernos democráticos de acá a treinta años…los túneles herméticos de las políticas de estado…nos está avivando de cómo se hicieron siempre las cosas o se cree que inventó la pólvora?
    Me imagino algunas respuestas que legisladores dentro de treinta años deberán mascullar para políticas que comenzarán a establecerse ahora…

  2. JB dice:

    ¡Ya lo creo que hay legislación supranacional sobre derechos humanos! Precisamente por eso, y por los antecedentes no tan lejanos que tenemos en este país en materia de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos realizadas “desde el exterior” durante la dictadura (¿una intervención inaceptable en nuestros asuntos internos?) es que la justificación de Couriel parece una broma (de mal gusto).

  3. gustavo schroedero dice:

    Totalmente de acuerdo Coco.En este tiempo de uruguayas unanimidades esa protesta singular ayuda.Los DDHH son indivisibles,es asi de simple.La discusion en el Senado que capté por el Espectador me parece revelar el atraso de la izquierda uruguaya en relacion a Cuba.Creo que ni siquiera Mujica se la cree.GSO

  4. Pancho Bustamante dice:

    La bancada oficialista brilla, desde la anterior legislatura, por su falta de ilustración. También, por su obsecuencia ante el Ejecutivo, al menos esto fue muy claro con Vázquez. Parecen tener un gran temor a quedar en evidencia frente a pesos pesados blancos y colorados con mayor experiencia e instrucción. Por eso frente al planteo de gente como Ope Pasquet quedaron paralizados, defendieron su viejos esquemas con el puño en alto y sobre todo maliciaron una encerrona destinada a fracturar la Unidad de la Izquierda. Sucede que toda vez que alguien haga alianza con el Partido Comunista deberá quedar condenado a callarse la boca por todo pisoteo que un régimen marxista haga a la dignidad humana. No sólo es grave por las implicancias éticas e ideológicas antidemocráticas que tiene si no porque son un lote de legisladores destinados a la parálisis y a responder en bloque solo cuando vengan las propuestas de arriba.

  5. gustavo schroedero dice:

    Bueno en realidad hay que reconocer que el atavismo con Cuba no es solo uruguayo. Lula quedo repegado abrazandose con Raul y Fidel el mismo dia que murio el preso ZAPATA.Y Zapatero como presidente de la UE hizo perfil bajo.

    mas alla de la ideologia la cuestion de fondo me parece ser un conflicto de derechos : el viejo derecho a la autodeterminacion de los pueblos que historicamente fue progresivo hasta el derrumbe de la URSS y el incipiente derecho de ingerencia que no existe en la tradicion juridica latinoamericana.

  6. Enrique Larreta dice:

    Cuba es cada vez más la verdadera “herencia maldita” de la izquierda latinoamericana -pronto será tambien Venezuela- y no solamente de ella. Los compromisos históricos con la revoución cubana crean situaciones incómodas constantes a muchos intelectuales – recordar Saramago y Galeano- e incluso a los políticos socialdemócratas. Suecia por ej siempre ha resistido la aceptación de refugiados cubanos. Como se mencionó, la declaración de Zapatero fue muy moderada y Lula se abrazó con Raul Castro el mismo día en que murió Zapata. Ningún pais latinoamericano condenó el caso. Da la impresión por otra parte, que ya la unanimidad con respecto a Cuba está cambiando. Hace cinco o diez años las posiciones de Loirier eran hegemónicas. Hoy la actitud dominante parece más bien entre vergonzante y pragmática dentro del Frente. Los médicos cubanos andan por ahí y también las inversiones de Chavez.
    Ahora bien, descontado que el Uruguay debe incorporar el respeto a los derechos humanos en su política interna y apoyar las iniciativas internacionales al respecto no significa que en el mundo no existan fronteras, y estemos en un mundo único donde las soberanias nacionales resultan anacrónicas. Estados Unidos lanzó una guerra global contra el terrorismo apoyado en su interés nacional vulnerado por el 11 de septiembre, Derrocó a un dictador – criminal sin duda- en nombre de los derechos humanos en Irak y creo una catástrofe militar que dura hasta hoy. Dos potencias emergentes como China y Brasil consideran la unidad territorial -Estatal como base de su política exterior. Para Israel todas las fronteras son líquidas…menos las suyas. Brasil reconoce la vitoria de Ahminejad en el mismo momento en el que se asesinaban disidentes en Teheran y se aproxima pragmaticamente a Iran desoyendo a la Union Europea y Estados Unidos. China no admite reproches en su trato a disdentes, la censura y el caso de Tibet y las minorías étnicas entre otros Aún los norteamericanos quienes en general predican el moralismo en relaciones internacionales facilitando ser acusados de hipocritas mantiene un perfil bajo con el Dalai Lama y en general con China. Es que si bien en el mundo de hoy el interés nacional no es la única dimensión de la política exterior , lo cierto es que es una dimensión muy importante.Por ahora los derechos humanos no son supranacionales sino inter-nacionales. Y parece estar muy lejano el día en que los derechos humanos sean la base de la politica interna y sobre todo externa de un país. Entre otros motivos porque la definición de los derechos humanos es ambigua no son algo tan evidente como parece indicar su simpe enunciación y segundo porque es necesario un Estado o una fuerza internacional para que sean implementados.
    Coincido con las críticas a los compromisos históricos de la izquierda con Cuba. Pero no estoy de acuerdo con las generalizaciones con respecto a un mundo interdependiente y global sin interior y exterior como fundamento de decisiones políticas concretas. Basta tomarse un avión o tratar de cambiar moneda uruguaya en el Banco do Brasil para percibir que no es así. Y si se tiene un pasaporte ( o un aspecto)africano, arabe etc ese sentimiento puede agudizarse. Todos los humanos son iguales pero hay algunos que son más iguales que otros.

  7. el mundo globalizado es de unos pocos. el muerto de hambre o de sed no sabe que su miseria está globalizada.
    hay un mundo global para los que sabemos gozar de los bienes globalizados: calefacción, movilidad, información, y para abajo: educación, alimentación, destilación.
    para los que de alguna forma dejamos de querer entender lo que pasa en el mundo político (ojo: quiero decir que no voy a entender lo que desconozco, lo que no sé) la prosa libre nos da ciertas satisfacciones:
    vivas y mueras:
    *viva la democracia representativa, federal, republicana.
    *mueran las tiranías hereditarias
    *viva el Dalai Lama
    *muera la burrocracia (con perdón de los burros)
    *vivan los pobres
    *mueran los que dicen representar a Dios en la Tierra
    *vivan los que nacieron ya y no tienen la menor posibilidad de sobrevivir.
    *mueran rápido los que administran el desastre y viven como reyes.
    *viva los que piensan cómo aliviar el dolor humano
    *mueran para siempre los fabricantes y mercaderes de armas chicas, las que matan más que las bombas atómicas.
    *viva los etcéteras
    *mueran los etcéteras

  8. liliana castiglioni dice:

    Todo lo humano me es ajeno, no habrá ingresos al estado, esto pàsado por la traductoría oficial del presidente quiere decir, que nada de lo humano me es ajeno, que vana entrar al estado y van mejorar los concursos, no será que con eso quisieron decir que nos preocupan todos los presos por delito de opinión y tal vez sea tambien por el enojo al decirnos que nuestras cárceles son sucias e incomodas, que no se metan con nuestras cárceles, que nosotros no nos meteremos con las de ellos. Creo que no hay ni una política ni una vision de esto, es simplemente un reflejo medular,de esto sabemos nosotros, Rosadilla y yo somos los que mas sabemos,un ejemplo viviente de que la carcel no rehablita a nadie.

  9. Cecilia Dupuy dice:

    Lo que está ocurriendo actualmente con las huelgas de hambre y la muerte de Orlando Zapata me recuerda intensamente a Reynaldo Arenas, me duele mucho ver cómo pasa el tiempo y la cobardía y el cinismo campean a sus anchas desde los gobiernos democráticos en relación a esta situación de violación de los Derechos Humanos y de la violación de nuestros mejores recuerdos de lo que empezó siendo esperanza en Cuba y acaba siendo pesadilla.

    “Nada hay peor en Cuba que ser disidente, escritor y maricón”, decía el mismo Arenas. Y él era las tres cosas. Aunque involucrado en el movimiento inicial que derrocó a Batista, muy pronto se daría cuenta de que el nuevo régimen socialista no era lo que todos habían soñado o imaginado…como nos pasó a muchos. Como otros escritores e intelectuales, vio censurados sus escritos que eran una explosiva mezcla de disidencia política junto con su homosexualidad declarada sin protección de ningún armario ni mentira…

    El 7 de diciembre de 1990 Arenas escribió: “Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado por casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. (…) Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean está comprometidas en esta decisión. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro seguramente no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país”.

    La intolerancia, la idea de poseer toda la verdad, la injusticia, el terror, la tortura, la represión, el horror en suma campean en aquél querido país. Pasé muchos años intentando “no ver “ lo que era evidente, pero si nos queda algo de decencia es necesario reconocer que ésa no es la Cuba que en algún momento de nuestra historia vimos como un lugar a imitar, un lugar donde las personas podían ser más libres, y felices, nada más lejos!!!!! Creo que hay que ser implacables y denunciar estos atropellos a los Derechos Humanos, al amor, a la libertad, a la igualdad, a la justicia. Qué dolor!

  10. JB dice:

    Algunas precisiones al comentario de Enrique. No creo haber dicho que las soberanías estatales hayan desaparecido. Está claro que siguen existiendo Estados nacionales, con fronteras, legislaciones propias, Constituciones, ejércitos, moneda. Y que también sigue con vida la ideología de la soberanía nacional, en cuyo nombre pretenden hacer y siguen haciendo “política exterior” los Estados nacionales. Creo que escribí que “…cuando asistimos a los primeros y tímidos pasos de la política para ponerse a la altura de …”. Todos esos principios están presentes en las políticas exteriores de los Estados, pero la cuestión es 1) cuánto cuentan realmente esas fronteras en la configuración de esas sociedades: cuando a la hora de aprobar la legislación de cualquier país, por ejemplo, se debe estar más atento a la reacción de los “mercados” que a cualquier otra consideración política local, ¿qué vendría a ser exactamente la soberanía? Lo que me pregunto es si esos principios (que por supuesto que siguen siendo invocados y aparentemente guían las políticas exteriores de los Estados) expresan realmente lo que está ocurriendo en el mundo. Fronteras las hay, ¿pero constituyen realmente un límite, un dique, algo que realmente no se puede “atravesar”?, ¿esas fronteras nos ponen al abrigo de aquello que está “afuera”?
    2) tampoco creo haber escrito que los derechos humanos estén en el centro de la política internacional. El doble rasero de EEUU en ese sentido respecto de China y Sudán, por ejemplo, es más que elocuente. Lo que digo es que se han hecho enormes progresos al respecto y, lo que me parece más importante aún, que la protección de los DDHH tiene mucho más posibilidades de tener éxito con la incipiente legislación penal internacional que sin ella. La protección de los derechos humanos y cualquier política que pretenda llevar más justicia a la vida social, me parece, tiene más posibilidades de hacerse efectiva si se emprende internacionalmente que a escala local. Sobre todo en el caso de países pequeños como Uruguay. Aunque no tengo ni idea de cómo traducir esa idea en políticas concretas en el mundo de hoy, lo que pretendo señalar es que la retórica de la soberanía nacional y la no injerencia es inoperante, impotente. 3) cuando reproduje la descripción de Innerarity en el sentido de que vivimos en un mundo común, en el que no queda nada afuera, y sistemas totalmente interdependientes, supuse que no hacía falta aclarar que afirmar eso no equivale a decir que vivimos en un mundo justo, igualitario o armonioso. Igual estoy dispuesto a dejarme convencer de que esa percepción es equivocada (me refiero a la descripción de D.I., no a la de que el mundo es ruin e injusto).

  11. Enrique Larreta dice:

    Mi comentario fue general,o sea no dirigido únicamente a JB. Por supuesto que como disparador de la discusión el texto tuyo orientó y en cierto sentido enmarcó la discusión. Mi intención fue establecer una “duda razonable” afirmando que entre el globalismo,y el chauvinismo existen mejores alternativas. Ambas posiciones me parecen sociologicamente equivocadas y políticamente limitadas. La noción de soberanía nacional, autodeterminación de los pueblos y similares en varias intervenciones del blog vino acompañada de adjetivos calificativos negativos “sagrada”, anacrónica, ideologíca etc.
    Pero en el contexto de un blog me parece que más´que defender una posición cerrada lo más interesante es situar las grandes líneas de un intercambio y los argumentos centrales. Parto entonces de lo que me parece son puntos de acuerdo posible: 1)creo que estamos definitivamente en una era global y la interrelación entre diversos actores -que hay que especificar- en un espacio global es fundamental para entender la mayor parte de las dinámicas políticas y culturales contemporáneas. En ese punto me parece que estamos de acuerdo.2) La existencia de un régimen de derechos humanos sostenido por organizaciones internacionales que limitan juridica y politicamente a los Estados nacionales es un hecho muy importante de la escena mundial contemporánea y en general positivo. La expresión “progreso” empleada por JB no me gusta mucho ( será porque figura en la bandera brasileña o porque se han hecho demasiadas cosas horribles en su nombre?) Pero puedo aceptarla con reservas:digamos que el discurso de los derechos humanos abre nuevos espacios de posibilidades y también que plantea nuevos desafios y problemas. Se que esta es una frase un poco obscura pero queda quizás más clara si se formula directamente la pregunta Que son los derechos humanos hoy? Esa discusión va bastante más allá que la simple y a primera vista indiscutida defensa de la protección del individuo contra el Estado.
    De todas maneras aceptando que existe en esta conversación un consenso mínimo sobre esos dos temas en donde posiblemente diferimos es en su interpretación.
    Creo que se establece una falsa oposición entre Lo glaobal y lo nacional como si la consideración de uno excluyera el otro. En realidad historicamente los Estados Nacionales surgieron simultaneamente dentro de un sistema de Estados diferenciados y contrapuestas a la vez que unidos por reglas comunes y cierta cultura politica comun , lo que un teorico de la época llamó “la famila de naciones ” refirendose a Europa. En ese proceso de construcción de un mundo único desde la conquista de América hasta ayer , el principio de nacionalidad fue luego exportado al mundo colonial de Argelia a Pekin y Montevideo formando un mundo cada vez más interrelacionado , e intercomunicado tal como lo conocemos hoy en la época de la globalización teletécnica. Sobre todo despues de la segunda guerra mundial , el mundo se organizaa segun una arquitectura de Estados nacionales y cuerpos internacionales – bastante débiles y poco operativos en su estrucutura ahy que reconocer. Detrás suyo hay una arquitectura informal menos visible de Repúblicas imperiales, potencias regionales o hegemones que en algunos casos actúan como imperios fiadores de situaciones regionales volátiles.( Medio Oriente es un ejemplo de manual pero también Asia Afica y América Latina. La forma nacional en ese proceso cambia y se reinventa como toda entidad histórica. En esa circunstancia estamos hoy más que nunca en el mundo desde el siglo XIX debido a la aceleración de ciertos procesos , sobre todo la economía y los medios de comunicación. Las turbulencias de nuestra época son muy propicias para la invención y reinvención constante de tradiciones porque exactamente la expansion global del capitalismo genera situaciones de destrucción creadora y terrenos baldíos permanentes en todos los rincones del mundo.
    Otras entidades no son tan líquidas como el capital financiero, las vacas por ahora precisan comer pasto y los pozos de petróleo no se pueden cambiar de lugar. Jerusalen es la ciudad sagrada de tres religiones y no puede refundarse en Piriapolis ( probablemente eso sea una suerte)
    En otras palabras: los Estados nacionales con su territorio y su poblaciones, forman parte de la infraestructuras del mundo tal como está construido hoy y en muchas situaciones la globalización pardójicamente refuerza sus barreras y fronteras. La soberanía puede ser definida como una ideología y una retórica si se les asigna a estas nociones un sentido positivo : como sistemas de valores y practicas productoras de realidad encarnadas en instituciones, constituciones etc que surgen de un pacto político entre un Estado y la ficción jurídco-politica necesaria “pueblo” que representa y expresa.
    En el comentario a mi comentario las consecuencias políticas equivocadas del análisis aparecen aún más claras: Se afirma allí por ejemplo que “cualquier política que pretende llevar más justicia a la vida social me parece tiene más posiblidades de hacerse efectiva si se emprende internacionalmente que a escala local.”
    Esa afirmación creo que está reñida con los hechos. Hay evidentemente problemas de regulación internacional como catástrofes humanitarias, ecológicas y que requieren intervención internacional, lo que entra en el lenguaje de las relaciones internacionales bajo la noción de “regimen” (régimen de derechos humanos, “regimen de tráfico Aereo en el cual los Estados ceden bajo determiinadas circunstancias soberanía y se someten a ciertos controles. Pero los avances en justicia social más importantes de la últimas ´décadas, por ejemplo la salida de la miseria extrema de decenas de millones de personas en China , o Brasil por ejemplo fue resultado de políticas Estatales internas :apertura de la economía o procesos de democratización naturalmente interconectados con proceso globales pero no deteminados por ellos sino por decisiones propias.Como contraejemplo puede señalarse Argentina que decidió unir su moneda al dólar por decreto y ser parte del primer mundo participando en la guerra del Golfo del 91 y se hundió en el marasmo poco después confirmando una vez más que no hay nada más provinciano que creerse ciudadano del mundo.
    Discutir lo de Innerarity llevaría mucho tiempo. Permitime un comentario entre filosófico y poético. Me parece que el mundo es único como espacio físico definido por relaciones de proximidad y distancia. Pero no es único entendido como espacio humano. Porque para serlo debería tener un sentido comun para todos los siete mil y pico de millones de seres humanos que lo habitan. Y no lo tiene o lo tiene en un grado muy superficial. El mundo es un espacio indeterminado porque es el espacio de la libertad. No sabemos lo que es el Mundo porque hsta ahora la Razón ha intentado pero no ha podido ocupar el lugar de Dios. Como diría un taoista : el mundo es el Tao, o sea el todo. Y Tao quiere decir a la vez Todo y Camino.

  12. 1.
    Según entiendo, la expresión Tao, es lo más cercano a lo inefable, si es posible la flecha al infinito.Sale de lo humano, pero expresa lo que nos incluye como humanidad, incluída en un todo, incluye el todo. Es metafísica y proviene de la conciencia humana del macro y el micromundo, del espacio y la tierra, del espíritu y la materia, sin expresar en sí nada de todo eso. Estoy de acuerdo con lo escrito por ERL. Jamás la razón retiene el Tao, ni con palabra ni como imagen, cuando sale de entre los dientes por la boca se transforma en otra cosa.
    2.
    Lo global y lo local o nacional es una falsa oposición. Difícil de captar si se analiza desde una posición concreta cultural. Me pregunto qué piensa el Dalai Lama sobre lo global, de acuerdo a cómo utilizamos el término los occidentales. Creo que nuestra acepción actual refiere a un globo donde una cultura domina, sin que necesariamente esto suponga que extinga otras culturas. Las culturas locales o nacionales, cuando hablamos de nación, no de país, no se extinguen por la inclusión de elementos globalizantes que provienen de otras culturas. Estas culturas locales, desde nuestro punto de vista, absorben esos elementos y así se transforma y evoluciona o no su propia cultura.
    3.
    Qué humanidad?
    desde hace un tiempo surge en distintas reuniones una cierta preocupación respecto a qué es “la humanidad” o a qué nos referimos con ese término, sobre todo porque a veces nos cuesta reconocer que compartimos una “condición humana” con seres que son humanos, pero que significan una vergonzante situación para nuestra concepción de humanidad y un deseo de que en lugar de
    que fueran humanos, fueran, por ejemplo, una subespecie replicada de la nuestra sin que tuviésemos que ver en eso, como que fueron paridos por una planta maléfica que inmigró en el planeta desde el espacio.
    Así los podríamos inhibir sin culpa, en tanto debemos preservar nuestra civilización, que a pesar de todo es lo que tenemos.
    Voy a ser duro: me duele que un terremoto interrumpa la vida de los chilenos, de la vida que quieren y pueden hacer los chilenos, y lamento que ese terremoto no haya sucedido mientras los hutus asesinaban a los tutsis o viceversa, pues dicen que es por peleas entre cristianos y musulmanes, pero obvio que son menos que humanos, pues no entienden la palabra de Dios que se expresa por dos veces si una no es suficiente, para derramar la paz.
    Y los derechos humanos nuestros, los de nuestra civilización, incluyen a los hutus y tutsis, cuando estos derechos no vienen de Dios ni de Alá, los incluyen a ellos? Bueno, sí, porque aunque la mayoría está condenada desde que nace, nacen dentro de fronteras republicanas, y por lo tanto son ciudadanos y por lo tanto, como en Haití y en Chile, la ONU o el mundo globalizado, acudiría en su ayuda, con los millones de Yaquira y organizando teletones.
    Para mí la globalización no suma siete mil millones y pico de humanos. Es que todavía esta cultura globalizada, no definió, pero lo está haciendo, las fronteras virtuales que cada vez menos tienen que ver con los ríos y las montañas.

  13. JB dice:

    Lamento la tardanza. También tengo a veces problemas sólidos que no tienen soluciones líquidas. Ni rápidas, por ende. Me doy cuenta de que tenemos unos cuantos acuerdos y una (o varias) discrepancia(s) con ERL, que sin embargo no termino de identificar del todo. También creo que el interés de estas discusiones reside en que nadie se atrinchere en sus puntos de partida y pierda la capacidad de percibir las razones del otro. Lo aclaro porque en el intercambio de comentarios de pronto me vi en el lugar de los que sostienen que desaparecieron los Estados y las soberanías nacionales cuando en realidad lo que pienso es casi lo contrario. Cualquier observador atento puede darse cuenta de que estamos lejos de haber llegado a ese punto. En este último artículo y en muchos otros del blog he subrayado precisamente la contradicción entre la tendencia a globalizarse de la mayoría de los ámbitos de la vida no política (es decir la tendencia a autonomizarse de los constreñimientos territoriales) y el carácter sedentario, atado al territorio, de la política. Efectivamente, la política sigue siendo centralmente nacional, aunque haya dado algunos, tímidos, pasos hacia su internacionalización, que esta vez no voy a llamar progresos. Pero –y se trata de un pero ineludiblemente político, es decir que nos desafía a posicionarnos— me pregunto si ese desfasaje no es el que explica el carácter contingente de la política, su impotencia para configurar el mundo, su pérdida de centralidad y la modestia de sus posibilidades, de las que tanto hemos hablado (y acordado, creo) con ERL. No pretendo, pues, desmentir que la política sea principalmente nacional ni enrabietarme porque las cosas no son como debieran, sino cuestionar el discurso, la ideología de la soberanía nacional y de la autodeterminación de los pueblos, que viene a sostener que una política de izquierda en este tiempo consistiría en convocar a defender esa soberanía maltrecha y a levantar muros, que al final resultan más perforados que un queso gruyere, para protegernos de lo, de los, “de afuera”. Hace poco leía una entrevista titulada (casi) textualmente “La economía se ha globalizado, ahora tenemos que globalizar la política”. Quien así hablaba era Fernando Henrique Cardoso y me sentí identificado con los términos en que planteaba el problema. Por tanto, mi referencia a la obsolescencia del discurso soberanista no era una descripción de cómo están las cosas, sino una crítica a ese discurso.

    No parece que ninguna estrategia espacial-territorial pueda proteger a, y garantizar que quienes viven en un territorio “soberano” estén en condiciones de autodeterminarse, que después de todo tal era el asunto que disparó mi post. Sospecho que no es ajeno a esta percepción el hecho de que ninguna de las últimas guerras emprendidas por EEUU tiene por objetivo quedarse en esos lugares, ocuparlos definitivamente, porque saben, creo yo, que la ocupación de un territorio a la antigua usanza es más un problema que una solución para ellos. El ejemplo del los atentados del 11/S, me parece, confirma más que desmiente esta percepción. Ni siquiera el Estado más poderoso (y soberano) de la Tierra está al abrigo del terrorismo fluido y nómada (¿posmoderno?) de estos tiempos. Y sólo a un sujeto como Bush se le pudo ocurrir que lograría esa protección bombardeando Bagdad y Kabul o poniendo centenares de miles de soldados en el suelo de otros países.

    Tampoco pienso que la globalización realmente existente sea la panacea y que su sola dinámica vaya a traer justicia sobre la Tierra. Para nada. Creo justamente que la política tiene algo para decir (y hacer) al respecto, aunque me permito ser algo escéptico cuando esa política es una política estrechamente nacional, en particular cuando se trata de países pequeños y muy vulnerables a la dinámica global, es decir la mayoría. ¿Es acaso una quimera pensar en una globalización “diferente” en lugar de una abocada prioritariamente a liberar al capital de sus constreñimientos territoriales?, ¿una globalización que tenga otras prioridades y que naturalmente exige que la política se ponga a la altura de la economía? Si esa posibilidad no fuera una quimera, puede explicarse que a unos cuantos no nos guste que se nos considere anti-globalizadores. Se podrá decir que es ésta una discusión inútil porque, antes que nada, ya no es posible volver a la era pre-global. Pero no me parece que esté demás recordar que el actual no es el único rostro posible de la globalización.

    La justicia social. Un concepto susceptible de infinitos abordajes, pero ninguno de ellos reductible a la supresión de la pobreza. La supresión de la pobreza o su significativa reducción son compatibles, en principio, con las injusticias, con una distribución regresiva de la riqueza o con inocultables desigualdades de otro orden. A pesar de mi ignorancia, me atrevo a decir que Brasil y China son ejemplos de ello. Cuando estampé la frase que cita ERL (“cualquier política que pretenda llevar más justicia a la vida social…”) me refería a la justicia, no a la reducción de la pobreza, que a hasta un país insignificante como Uruguay logró… iba a decir sin inmutarse por lo que pasaba en el mundo. ¿Pero fue exactamente así? Porque Uruguay logró “casualmente” reducir esa pobreza en el período de mayor expansión económica de la región en la que está inserto. ¿Y Brasil y China no lograron reducir sensiblemente la pobreza en el período de su mayor integración a los circuitos económicos globales? Por eso, ni tan calvo ni con dos pelucas. Ni las políticas “internas” por sí solas ni la fácil explicación de los globalistas de que todo se resolverá por si solo a su debido tiempo. Por tanto, sigo pensando que una legislación (que comporta de alguna manera una política) internacional ofrece más posibilidades (no garantías) de alcanzar una mayor justicia que si los más vulnerables y débiles enfrentan por su cuenta y separadamente ese desafío.

    Me quedan dudas acerca de la afirmación de que para aceptar la idea de que vivimos en un mundo común, los 7.000 millones de habitantes del planeta deberíamos “tener un sentido común”. Por no hablar de la última frase del penúltimo comentario (“todos los humanos son iguales pero hay algunos que son más iguales que otros”), y que va en el mismo sentido de impugnar lo del mundo común. Me quedan dudas porque, en ese caso, los reparos también son enteramente aplicables a “las sociedades nacionales”. Lo del mundo común puede aplicarse, creo yo, a una conciencia incipiente de que compartimos “algunos problemitas” y, por ende, un desafío también compartido, y si no sonara muy grandilocuente, hasta un destino. Humanos que somos todos humanos.

    Una posibilidad es que al escribir todo esto amplíe el espectro de posibles discrepancias. Pero tengo la esperanza de que aclarar más los propios presupuestos (siempre revocables, nunca al abrigo de eventuales refutaciones) contribuye a que la discusión no desbarranque en simplificaciones o caricaturas. En cualquier caso, se agradecen las interpelaciones: le obligan a uno a detenerse y pensar. A poner el freno cuando va algo desbocado.

    Le debo lo del taoísmo, lo mismo que al señor Pincho. No es que le quiera sacar el cuerpo a la controversia. Es que soy un perfecto ignorante en la materia. Lo escucharé con gusto con un tinto de por medio.

  14. Enrique Larreta dice:

    Creo que va a tener que ser necesariamente más de un tinto porque la complejidad de los problemas quizás lleven a concluir que solamente “In vino Veritas”.
    Mientras tanto, creo que estamos de acuerdo en que es necesario pensar globalmente para actuar mejor localmente. Mantenemos diferencias de interpretación en algunos puntos en particular en cuanto a la interrelación entre lo global y lo local y al papel de los Estados (de la política) en los procesos de globalización. El ejemplo que puse de Brasil y China creo que fue malintepretado.Creo que la maýoría, por no decir todos los procesos de modernización y/o democratización contemporaneos fueron iniciados por Estados nacionales. Los ejemplos de Justicia impuesta desde arriba por la “comunidad internacional” son muy pocos, quizás soluciones de los vencedores en guerras como el plan Marshall, la reconstrucción japonesa en la postguerra o Nuremberg.
    Otro punto que me parece discutible es atribuirle a la izquierda una postura soberanista consecuente. No es lo que indican las principales crisis internacionales recientes en América Latina: la presencia del Chavismo en el apoyo a ls FARC en la frontera y la crisis de Honduras por ejemplo. Veo la invocación a un principio de soberanía para negarse a condenar a Cuba más un pretexto que la afirmación de un principio ideológico profundo. La condena al gobierno cubano por haber permitido la muerte cruel de un disidente no configura ninguna violación de la soberanía nacional cubana sino simplemente supone recordarle a Cuba que debe respetar convenciones internacionales de derechos humanos firmados en pleno ejercicio de su soberanía.En todos los países democráticos hay gente que critica al gobierno y no por eso se les considera traidores a la patria. Cuestionar la política americana en Guantanamo por ej. no supone negar el derecho a la existencia de los Estados Unidos sino simplemente poner ciertos actos de la política americana en contradicción con sus propios principios constitucionales y los valores que proclama.El grupo “tortura nunca más” en Brasil y el movimiento de los derechos humanas en Rio Grande do Sur responsable en buena medida por la extradición de Manuel Cordero -ambos movimientos notoriamente de izquierda condenaron la muerte del disidente cubano.

  15. Fernando Barreiro dice:

    Sobre la tendencia a globalizarse de la mayoria de los ámbitos de la vida no política, y la tendencia a autonomizarse de los constreñimientos territoriales, que menciona JB, habría mucho que decir. En todo caso, y coincidiendo más con E.Larreta, creo el asunto está lleno de aristas y, al menos, es muy complejo, como para intentar “resolverlo” con estas afirmaciones. Para no extenderme, me referiré a algunos aspectos que, al menos, ponen en entredicho la afirmación sobre las tendencias enumeradas. 1. No es cierto que existan asuntos locales y asuntos globales. Lo global ya está anidado en lo local. Es que no hay vida fuera de la globalización, las redes de comunicación nos permiten estar en varios lugares simultáneamente y no estar condenados a estar solo en un lugar. Lo que quizás haya que decir es que todavia necesitamos lugares. Entiendo el “lugar” como algo diferente al espacio. El espacio no está amueblado, el lugar lo hemos amueblado, lo hemos hecho nuestro. La gente necesita la proximidad para crear lazos de cooperación y para ejerecer su ciudadanía, la democracia también se ejerce en la proximidad. La proximidad eivdentemente que no es todo, pero es bastante, sobre todo cuando los ciudadanos son capaces de articular las ventajas de la proximidad con aquellas de la globalización. El pensamiento estratégico dice: aprovechar oportunidades, evitar amenazas. No tener que elegir mecanicamente entre lo global (lo bueno) y lo local (lo malo). 2. La política sigue siendo principalmente nacional porque es a partir de las constituciones nacionales donde se crean los marcos normativos que permiten la política, la ciudadanía y la toma de decisiones. Decisiones que deben abordar (que duda cabe) problemas internacionales tambien, no solo asuntos domésticos, a veces estableciendo alianzas a escala internacional. Pero no vayamos tan rápido predeciendo el fin de las naciones y de sus estados. No olvidemos que siguen siendo los estados nacionales las principales maquinas de redistribución de los ingresos a través de politicas fiscales y de políticas del bienestar. Por último entender que la relación global-local no interpela solamente a los estados nacionales, sino tmabién a las relaciones locales-nacionales dentro de un estado, a las relaciones entre territorios dentro de una nación, y a la creciente interacción entre regiones sub-nacionales que adoptan políticas de cooperación con otras regiones de otros estados. Tratar la relación global-local es complicado, se nos escapa por muchos lados. No se trata solamente de superar los constreñimientos territoriales. Hay algunos activos de los territorios de los que no es conveniente autonomizarse.

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