Libertad e igualdad/1

8 de octubre de 2012

Los ideales de libertad e igualdad tienen una larga historia en nuestra cultura política. Al menos desde la Ilustración y hasta no hace tanto se los consideraba indiscutibles, fines en sí mismos y no medios para vaya uno a saber qué. Sin embargo, en nuestros días ya no concitan tanta unanimidad. No pocos las consideran incompatibles y sostienen que la consecución de una exige la resignación de la otra. Obligados a elegir, nuestros liberales contemporáneos se inclinan por la libertad, mientras que los socialistas (o para ser más precisos, la versión autoritaria triunfante del socialismo) prefieren la igualdad, o lo que ellos asumen por tal. Me propongo hacer una incursión tentativa en el tema (ínfima en relación con lo que se ha escrito y dicho al respecto), de la que no estarán ausentes las cautelas, las dudas ni, tal vez, cierto caos argumental. Leer el resto de esta entrada »


Libertad e igualdad/2

8 de octubre de 2012

Para buena parte de nuestra tradición política la igualdad no es algo que necesite una justificación. Es una tradición que no se pregunta ¿igualdad para qué? La igualdad, lo mismo que la libertad, son fines en sí mismas. Los hombres tenemos los mismos derechos, se dice, porque nacemos iguales en dignidad. A tal punto es así que quienes están obligados a explicar sus pretensiones son los que justifican alguna forma de desigualdad, como es el caso de los que sostienen, por ejemplo, que cierta desigualdad es necesaria para estimular la iniciativa de los miembros de una sociedad, en particular de los más talentosos. La pregunta que sí admite esa tradición es igualdad de qué o, si prefieren, qué igualdad. Leer el resto de esta entrada »