La tentación populista/y 3

15 de agosto de 2016

populismo1Por uno u otro camino se llega al nudo de siempre: la representación política. Se puede ser de izquierda radical, fascista declarado o liberal, pero todos comparten la desconfianza en la mediación, la convicción de que la representación necesariamente falsea, traiciona, ignora a sus mandantes, los representados. Al parecer sería algo inexorable. Se ha puesto de moda ahora el concepto de cercanía o proximidad para poner remedio a los supuestos males de la representación. Un reciente sondeo de opinión preguntaba a los votantes en la elección interna del Frente Amplio qué sugería para que ese partido mejorara como fuerza política. La respuesta más frecuente fue: “estar más cerca de la gente”. Leer el resto de esta entrada »


La tentación populista/2

10 de agosto de 2016

crowd3Terminaba la primera parte de este texto sosteniendo que la mejor política es deliberación, diálogo, negociación, crítica, arbitraje entre intereses y aspiraciones en función de criterios que se consideran valiosos (igualdad, autonomía individual para la tradición de la izquierda más republicana; libertad negativa para el liberalismo, etc.), en suma, un trabajo de elaboración y síntesis que es específico de ese ámbito, y que de ninguna manera puede entenderse como una mera traducción de las aspiraciones de la sociedad civil, a las que bastaría con sacarle fotocopias para presentarlas en la ventanilla de quejas.

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La tentación populista/1

5 de agosto de 2016
En nuestro tiempo, si se quiere hablar sobre política, debe empezarse por los prejuicios que todos nosotros, si no somos políticos de profesión, albergamos contra ella”. (Hannah Arendt)

 

Con el ascenso de Donald Trump se ha desatado el pánico. Convengamos en que la primera impresión sobre el hombre justifica la alarma. Pero no nos engañemos, Trump es de este mundo, una criatura que entiende la acción política tal como la entiende la mayoría (aunque un poco más a lo bestia) y si tiene la popularidad que tiene es porque a su manera conecta con la sensibilidad (anti) política de millones de personas. Los pilares de su discurso son pocos y nada sofisticados: que se puede confiar en él porque no proviene de la nauseabunda política, porque es un outsider, un hombre que se ha hecho a sí mismo desde abajo; que su voz es el eco de los anhelos del pueblo sencillo, de sus miedos y angustias frente a un mundo cambiante plagado de incertidumbres e inseguridad. Él va a arreglar todo eso y cumplir con “la voluntad del pueblo norteamericano”. Leer el resto de esta entrada »